Días azules
Días azules
Azul casi transparente
El invierno es la mejor estación para el color azul. Las noches llegan más temprano y los cielos claros se opacan un poco por el brillo más distante del sol. Me quedan pocas cosas para decir sobre el disco. En realidad, me quedan muchísimas cosas por decir sobre el disco. Pero son tantas y tan dispersas que me es difícil abarcarlo. Azul casi transparente es una novela de Ryū Murakami (el Murakami punk) que siempre ronda por mi memoria. Va y vuelve, va y vuelve. Pasea entre las plazas de mis neuronas como el propio Ryū en la novela. Ese estado de contemplación sin motivos me gusta. Es un espacio para dejar la cabeza en pausa y crear.
En Días azules traté de entrar en ese estado y colocar la mirada en alguien que está mirando. El narrador mira y espera, como al acecho. Es un acecho languidecido por sus propios recuerdos y por la belleza de todo lo que lo rodea.
Hacer un disco
Hacer un disco está pasado de moda. Durante el proceso de mastering leí un libro de marketing musical y el autor contaba que era mucho mejor sacar los temas de a uno porque así tenés la posibilidad de meter algún hit. Yo, fiel a mi costumbre de reinterpretar las ideas, pensé en sacar un disco de a singles. De ahí que Chica del interior, Hoy te vi, Días azules, etc., parezcan un conjunto de temas aislados, pero en realidad formen parte de algo más grande, una idea, un concepto: Nuevos Exilios.
También voy
a aprovechar para “blanquear” de dónde robamos con Pablo. Antes que nada,
quiero aclarar que en la música todos roban, es algo normal, las canciones de
otras personas son como un bastidor sobre el que cada uno pinta algo arriba. No
me refiero a plagiar, que es algo prácticamente sin esfuerzo y desvergonzado.
Me refiero a algo más íntimo, algo que se puede considerar un diálogo.
En los meses que grabamos el disco, escuchamos sin parar el último disco de The Strokes, The New Abnormal. Siempre fui un fan de The Strokes, pero hay que decir que durante un tiempo fue difícil decirlo. El quinto disco fue tan, pero tan malo, que hasta plagiaron a Maná (sí digo plagiar y no fueron influidos por…). Ahora es muy fácil, el último disco es tan bueno y fue tan aceptado por la crítica que todos se subieron al tren Casablancas. Está muy bien cambiar, The Strokes cambió muchísimo su sonido, de un garaje rock a lo Lou Reed a una reinterpretación del synth pop de los 80s.
Otros discos que escuche obsesivamente durante el proceso de grabación de Nuevos Exilios:
· Wolfgang Amadeus Phoenix – Phoenix
· Demon Days – Gorillaz
· This Is Happening – LCD Soundsystem
· Imagine – John Lennon
· They Want My Soul – Spoon
· Blackstar – David Bowie
· The King of Limbs – Radiohead
· Masseduction – St. Vincent
Nuevos exilios, mi disco, tiene un poco de todos esos temas. Está buenísimo cambiar y probar cosas, es una mierda quedarse en un género y hacer rancho ahí. La verdad es que la música es para explorar y para tomar prestado. Al menos así lo entiendo yo.

Comentarios
Publicar un comentario